Técnica Alexander, embarazo y parto.

Los efectos negativos del “mal uso” se acrecientan durante el embarazo y parto, al producirse rápidamente dramáticos cambios corporales (aumento de una media de 14 kg. de peso etc.), la Técnica Alexander ayuda a integrar dichos cambios. El bebé puede tener más espacio, y la madre está más cómoda y distribuye mejor el peso y la presión que se produce en la parte inferior del cuerpo.

La mejora en la respiración ayuda con la oxigenación durante el embarazo y durante todo el proceso del parto. La habilidad de darse direcciones permite acompañar las contracciones y el expulsivo de un modo consciente y serán muy útiles durante la lactancia y el primer año.

La embriología y estudios perinatales muestran como la manera como el bebé está alojado en el útero determina los patrones de su espina (si la cabeza está rotada preferentemente hacia la izquierda o derecha o entre las piernas, las rotaciones de los brazos etc. ). El embrión crece en tamaño pero conserva las pautas tempranas de rotación en sus estructuras miofasciales y neurológicas.

El espacio del útero también es un factor que imprime tensiones y tracciones que modifican la organización de los tejidos. Al principio de la gestación hay mucho espacio para el movimiento, pero hacia el 7º u 8º mes como la madre usa su cuerpo en su vida cotidiana se hace mas importante.
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