Si prestas atención descubrirás que tu mente tiene una especie de voz que no se calla nunca, constantemente acompañando lo que percibes, haces, planeas, ves, oyes, tocas, miemtras comes, juegas al futbol, te tomas una cerveza etc.
Si, me refiero a esa especie de subtitulado constante de la realidad, el comentarista interno, que como el reportero de radio o de TV no deja de comentar la jugada, una detrás de otra, día y noche. (tal vez de noche no, pero a mi me ha parecido oírla incluso ensueños)
Pues que se ha creído…será cursi… tu si que sabes…que buena suerte…que mal gusto…eso no se hace…que rico está… no tiene ni idea…esto no acaba nunca…que mal rollo…que buen rollo…que se trae entre manos…que bien se esta aquí…que bien huele…me gustaría que …vaya culo….que aburrimiento…no se calla…que bocazas…a ver si llego a tiempo…le tendría que haber enviado…no se como decírselo…y asi sin parar.. ya sabes a lo que me refiero ¿no?
En realidad no es un voz única, es múltiple todos estamos habitados por unos cuantos personajes y la voz a veces es crítica, otras sensata, a veces envidiosa y a veces resentida, en ocasiones optimista y otras tremendamente derrotista, a veces tiránica y cruel y otras complaciente y benévola . Obviamente estoy simplificando, no se trata de escribir ahora un tratado de psicoanálisis.
Te propongo que todo el cuidado que pones al hablar con tus clientes o jefes o vecinos o amigos o amantes o empleados, con los demás en general lo pongas en tus conversaciones contigo mismo. Sobre todo que empieces a notar esa conversación que es como la música de fondo de tu vida , la conversación que esta creando la atmosfera en la que vives.
Si habitualmente estás ansioso, preocupado, resentido, envidioso, cansado, desesperanzado, hundido, vencido antes de empezar, aprende a elegir las palabras que crean los estados de ánimo, la atmosfera emocional que te da vida, que te mantiene animado, optimista, feliz, sano
Desafíate amistosamente, rétate con humor, cuestiónate con integridad, cuéntate las historias que te hacen feliz, y permite que la sabiduría que tienes dentro guie cada paso que das. Y verás como tu gorra se llena de monedas enseguida.