El estado de tensión en el que vivimos contrae la totalidad de nuestra musculatura  de modo casi constante, sin descanso. Paulatinamente nos vamos encogiendo, empequeñeciendo de forma tan gradual que apenas lo notamos.

Imperceptiblemente nos acortamos y comprimimos. Nuestra capacidad de movimiento se va limitando, vamos dañando poco a poco articulaciones, deformando nuestra estructura ósea.

La mayoría de la gente cree que la única solución es estirar y corren a hacer yoga o clases de estiramientos (el Yoga es fantástico pero por otros motivos de los que hablaremos otro día)

 

¿Es estirar la única solución?

Si miramos más de cerca de ver el funcionamiento de los músculos , entendemos fácilmente que los músculos solo pueden hacer una cosa: contraerse.

Un músculo tiene dos estados: activo e inactivo. Es una maquina binaria muy simple con dos posibilidades 0/1. Es decir  sólo puede contraerse o no contraerse y parar la contracción, es decir soltar, volver a la longitud de descanso.

Cuando un musculo se contrae se acorta y cuando la contracción para, el músculo vuelve a su posición de reposo anterior. El músculo no se alarga por sí solo nunca, una tracción exterior tiene que alargarlo, es decir otro músculo que tuyo se contrae para alargar al otro, o una persona tira de ti para alargarte, o una máquina, o en el mejor de los casos puedes usar tu propio peso para producir tracciones…

Cuando los músculos se contraen organizadamente nos permiten movernos en el espacio. Cuando el movimiento acaba  el musculo vuelve a su estado de inactividad, se relaja por así decirlo, y esta listo para contraerse de nuevo cuando sea necesario. Si el músculo permanece crónicamente contraído, no solo no nos sirve para nada, sino que de hecho interferirá en en los siguientes movimientos, que se tendrán que realizar contra esa actividad muscular parasita, innecesaria, lo cual nos obligara a trabajar más de lo necesario. No en vano acabamos el día agotados.

Cuando tratamos de forzar un músculo para que se relaje estirándolo , lo que hacemos es contraer otros musculos que tiraran de este musculo activamente contraído. Y lo que estamos haciendo, sin saberlo, es activar el reflejo de estiramiento que es un mecanismo de defensa del musculo para impedir la rotura. Los husos musculares que son receptores sensoriales que detectan el estiramiento , se activan cuando se aplica fuerza al musculo y provocan una contracción aun mayor para defenderse del estiramiento forzado.

De hecho hay cada vez más investigación que muestra como los estiramientos a veces son contraproducentes, impiden alcanzar el rendimiento optimo, y en exceso crean inestabilidad y lesiones. Hacer o no hacer.

 ¿qué podemos hacer?

Nadie quiere vivir así. Nos sentimos apresados en nuestra propia piel, como atrapados por una camisa de fuerza. Ese estado de contracción constante produce compresión en los vasos y el riego sanguíneo disminuye, los nervios son comprimidos también y duele, y sobre todo nos agota porque tenemos que movernos contra nosotros mismos.

Lo que podemos hacer es incrementar la flexibilidad produciendo cambios en el cerebro.

Es tu cerebro el que le dice a tus músculos lo que tienen que hacer . Los músculos no toman decisiones acerca de si prefieren estar largos o cortos, contraídos o relajados.

Si queremos soltar un musculo tenemos que ir al panel de mandos en el cerebro y desde allí dar a orden.

Por otra parte toda la musculatura, ligamentos, huesos fascias etc forman un único sistema, que por falta de una mejor palabra vamos a llamar aquí , sistema neuro-musculo-esqueletico.

Las pautas de movimiento son siempre globales, implican al sistema nervioso y a  la totalidad de tejidos arriba mencionados . Cuando das un paso todo el cuerpo da un paso adelante, cuando extiendes el brazo todo el cuerpo extiende el brazo, y se producen cambios sutiles en la totalidad corporal que permiten que nuestro movimiento sea equilibrado, y bien organizado, en lugar de espástico, rígido, caótico, como son los movimientos en todas las enfermedades neurológicas incluido el Parkinson etc.

Cuando introduciomos la atención, la intención, sin tensión y permitimos las pequeñas diferencias y variaciones, ajustes necesarios etc., esto incrementa rápidamente el numero de sinapsis asociadas con ese movimiento produciendo mayor integración, coordinación y flexibilidad. Como resultado de toda esta nueva información sensorial y motora, el prodigioso computador de movimientos que es el cerebro genera nuevos algoritmos  que permiten nuevas posibilidades de movimiento m´ss harmonioso, placentero y saludable.

 

 

Lo que SI puedes hacer para que tu rutina de estiramientos realmente produzca el efecto que deseas calentándote para prepararte para la actividad  o enfriandote tras el ejercicio:

  • Estírate muy lento, respetando los limites, sin provocar  dolor y sin disparar el reflejo de estiramiento
  • Estate presente en tu cuerpo. Recibe la información sensorial. Disfruta de las oleadas de sensaciones familiares y nuevas, y simplemente deja que se registren en tu cerebro, como quien paladea un buen vino.
  • Cuanto mas lento vayas, mas oportunidades le das a tu cerebro para que encuentre rutas alternativas para llegar mas lejos. Y sobre todo para des-haga, des-active, suelte las tensiones habituales inconscientes, tan difíciles de percibir
  • Introduce variaciones . Por ejemplo si estas intentando tocar con tus manos los pies, puedes girar la cabeza a un lado u otro, iniciar con una u otra mano, cambiar el peso de una pierna a otra, meter el vientre o sacarlo, … con cada variación descubrirás nuevas conexiones y nuevas maneras de llegar mas lejos
  • Disfruta, el placer es un poderoso aliado del aprendizaje

 

Cualquier cosa que hagas será mejor que estirarte de modo distraído, forzado, rápido y automático.

El ideal sería retornar  a esa idílica infancia , cuando el movimiento era libre, inteligente, y aprendiamos vorazmente cada minuto del día, sin prisas, sin agobios, por el puro placer de ser y explorar el mundo.

tecnica alexander

Leave a Comment

{ 0 comments… add one now }